11. Sobrellevar con paciencia todas estas cosas

“Porque sé que estuviste atado; sí… y sobrellevaste con paciencia todas estas cosas, porque el Señor estaba contigo; y ahora sabes que el Señor te libró” (Alma 38:4).

Admitir que la recuperación es un proceso

El élder David A. Bednar enseñó que el cambio espiritual “no ocurre de forma rápida ni todo a la vez, sino que es un proceso continuo, y no un acontecimiento único. Línea por línea y precepto por precepto, de forma gradual y casi imperceptible, nuestras intenciones, nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras obras llegan a estar en armonía con la voluntad de Dios. Esa fase del proceso de transformación requiere tiempo, perseverancia y paciencia” (“Os es necesario nacer de nuevo”, Liahona, mayo de 2007, pág. 21). De manera similar, todos los cambios requieren energía y esfuerzo continuo. Nuestros seres queridos deben pasar por un proceso de cambio emocional, espiritual y físico, lo cual requiere tiempo y paciencia. 

En Predicad Mi Evangelio, 2004, se enseña esto sobre el proceso de recuperación:

“El arrepentimiento tal vez implique un proceso emocional y físico. Las personas deben abandonar maneras continuas y arraigadas de hacer cosas incorrectas. Las conductas indeseables deben reemplazarse con conductas sanas y apropiadas.

“Por lo tanto, el arrepentimiento y la recuperación pueden tomar tiempo. A veces al progresar hacia una mayor autodisciplina, aun con la mejor de las intenciones, [las personas] ceden a la tentación…

A través del bautismo y la confirmación, las personas reciben el don del Espíritu Santo, el cual fortalecerá su capacidad de superar esos desafíos. Pero el bautismo y la confirmación no eliminan por completo los impulsos emocionales y físicos que acompañan a esas conductas. Aunque una persona pueda tener cierto éxito inicial, es posible que sea necesaria una curación emocional mayor a fin de arrepentirse y recuperarse totalmente” (pág. 203).

  • ¿De qué manera pueden estas verdades sobre el arrepentimiento y la recuperación influir en sus esfuerzos por apoyar la recuperación de su ser querido?

Responder apropiadamente a las recaídas 

La recaída ocurre cuando una persona vuelve a tomar malas decisiones después de haber tenido una recuperación parcial. Las recaídas son muy comunes y pueden variar desde un solo incidente hasta el retorno completo a la conducta anterior. Puesto que las recaídas son tan comunes, algunos podrían racionalizar que, siempre y cuando estén haciendo su mejor esfuerzo, son parte de la recuperación. Sin embargo, es importante recordar que las recaídas no forman parte del proceso de recuperación. Debemos tener cuidado de no condonar las excusas ni las justificaciones de nuestros seres queridos por sus malas decisiones. Las recaídas crónicas indican que nuestros seres queridos todavía no se han recuperado completamente. Quizás quiera decir que los seres queridos necesitan hacer un mayor esfuerzo y recibir tratamiento más intensivo, o que nosotros fijemos, junto con ellos, más límites. Si nuestros seres queridos tratan de minimizar la gravedad de la recaída, nuestra perspectiva clara y sincera puede ayudarles a ver que se están engañando a sí mismos y que necesitan ayuda adicional. 

Cuando nuestros seres queridos tienen una recaída, es posible que experimentemos desesperanza, duda, autoestima baja e ira. Esos sentimientos pueden ser intensos y, en ocasiones, abrumadores. Aunque se trate de un problema ya antiguo para nosotros, el dolor puede seguir resultando nuevo e intenso. Y, a veces, si nuestros seres queridos tienen una recaída después de pasar mucho tiempo en recuperación, la desesperanza y el dolor pueden volverse incluso más pronunciados. Nuestra sanación, en parte, consiste en aprender a afrontar y superar los dolorosos sentimientos que surgen debido a las malas decisiones de nuestros seres queridos. Podemos aplicar las habilidades saludables que hemos aprendido para afrontar los problemas y los límites que hemos establecido a lo largo de nuestra trayectoria, y edificar sobre esos cimientos. Asimismo, podemos tender la mano a las personas que nos aman y que están apoyándonos. Podemos entregar el corazón y confiar en que el Señor tomará nuestras cargas y nos brindará Su paz. Las recaídas de nuestros seres queridos no tienen por qué causarnos desesperación, gracias a nuestra relación con el Salvador, Jesucristo.

Es importante reaccionar adecuadamente ante las recaídas de nuestros seres queridos, no solo para ayudarnos a sanar, sino también para ayudarlos a ellos en su recuperación. El habilitar o ignorar su conducta podría prolongar esa conducta y aumentar nuestro sufrimiento. Ellos deben entender que los amamos, pero que no podemos tolerar que tomen malas decisiones continuamente y racionalicen esas decisiones. Podemos responder ante su recaída y racionalización con amor y sinceridad, a fin de ayudarles a entender la forma en que sus actos nos afectan a nosotros y a ellos mismos. Podemos apoyar a los demás con “amor sincero” (D. y C. 121:41), comunicando también al mismo tiempo y claramente nuestros sentimientos de desaprobación de su conducta “cuando lo induzca el Espíritu Santo; y entonces demostrando mayor amor” (D. y C. 121:43).

  • ¿En qué formas le ha ayudado Dios a sobrellevar las recaídas de su ser querido?

  • ¿De qué manera puede responder de forma apropiada ante las recaídas?

Ayudar a nuestros seres queridos durante las recaídas

Mientras que algunos procuran justificar su recaída, otros se desaniman excesivamente porque, de manera errónea, creen que han destruido todo su progreso hacia la recuperación; pero una recaída no invalida todos los esfuerzos que han hecho por recuperarse. Puede que haya progreso en otros aspectos, tales como su honestidad en cuanto a sus desafíos, o la frecuencia o intensidad de sus recaídas. Es necesario que aprendan de sus errores, que los corrijan y que sigan adelante; y es vital que les brindemos aliento y apoyo en ese proceso. Nuestros seres queridos necesitan que reconozcamos el progreso que están logrando y que los ayudemos a continuar hacia la recuperación. Aun cuando no podamos discernir si se han arrepentido completamente o no, podemos testificar que el Señor desea perdonarlos y que todavía hay esperanza; también los podemos instar a que trabajen con sus líderes eclesiásticos, las personas que los apoyan y otros que puedan brindarles la mejor ayuda. Conseguir la recuperación es posible para quienes son humildes y ejercitan fe en Jesucristo mientras siguen esforzándose por superar sus dificultades y hacer cambios duraderos en su vida.

  • ¿De qué manera puede brindar apoyo a su ser querido durante una recaída

Estudio del Evangelio

Conforme estudie los recursos que se enumeran a continuación, reflexione con espíritu de oración sobre cómo puede aplicar los principios que se enseñan. 

Ezequiel 3:21; Efesios 6:18; Doctrina y Convenios 88:81 (Nuestras advertencias pueden fortalecer a nuestros seres queridos).

Doctrina y Convenios 121:8 (Si soportamos bien la adversidad, Dios nos exaltará).

David A. Bednar, “Velando… con toda perseverancia”, Liahona, mayo de 2010, págs. 40–43.

Craig A. Cardon, “El Salvador desea perdonar”, Liahona, mayo de 2013, págs. 15–17.

James E. Faust, “El poder para cambiar”, Liahona, noviembre de 2007, págs. 122–124.

Dieter F. Uchtdorf, “Continuemos con paciencia”, Liahona, mayo de 2010, págs. 56–59.

Secciones “El arrepentimiento y el recuperarse de adicciones”, “Cómo ayudar a los investigadores y a los conversos recientes a entender el arrepentimiento y la recuperación de la adicción”, y “Un plan para vencer la conducta que crea adicción”, Predicad Mi Evangelio, 2004, págs. 203–205.

Video: Continuemos con paciencia.

Aprendizaje y aplicación personal

Las siguientes actividades tienen como objetivo mejorar el aprendizaje y la aplicación de estos principios. Lleve un diario que incluya sus pensamientos, sentimientos y perspectivas, así como sus planes para implementar lo que aprenda. Conforme vayan cambiando las necesidades y las circunstancias de su vida, el repetir estas actividades le brindará nuevas perspectivas.

  • Estudie y medite el discurso del presidente James E. Faust titulado “El poder para cambiar”, y las secciones “El arrepentimiento y el recuperarse de adicciones”, “Cómo ayudar a los investigadores y a los conversos recientes a entender el arrepentimiento y la recuperación de la adicción”, y “Un plan para vencer la conducta que crea adicción” (páginas 203–205) de Predicad Mi Evangelio. ¿Qué es lo que aprende acerca del proceso de la recuperación? ¿Qué expectativas tiene para la recuperación de su ser querido? ¿Qué puede hacer usted para ayudarle a tener mayor éxito durante una recaída y después de ella?

  • Lea y medite el discurso del presidente Dieter F. Uchtdorf titulado “Continuemos con paciencia”, o vea el video “Continuemos con paciencia”. ¿Por qué es importante que tanto usted como su ser querido sean pacientes durante el proceso de recuperación? ¿Cómo puede ayudarle el Señor a ser paciente? ¿Qué le enseñan las palabras del presidente Uchtdorf en cuanto a la manera de reaccionar de manera apropiada ante una recaída?

  • Estudie y medite el discurso del élder David A. Bednar titulado “Velando… con toda perseverancia”. ¿Qué enseña el élder Bednar que pueda ayudarles a usted y a su ser querido a estar atentos a las señales de una posible recaída? ¿Qué tipo de ayuda ha pedido su ser querido? ¿Qué harán para trabajar mejor juntos y ayudarse mutuamente?

  • Lleve a cabo la siguiente actividad de Predicad Mi Evangelio (página 205) y considere lo que sus seres queridos puedan estar pasando al esforzarse por recuperarse: “Piense en algún hábito que usted tenga, algo que haga con frecuencia sin pensar, tal como tronarse los nudillos, ajustarse los anteojos, comer demasiado o dormir hasta muy tarde. Ahora trate de pasar un día entero sin hacerlo una sola vez. Cuando tenga éxito, inténtelo una semana entera”. Imagine cuánto más difícil es para su ser querido conquistar su conducta compulsiva que para usted abandonar un mal hábito, aunque no sea adictivo. ¿De qué manera le ayudará esa experiencia a apoyar a su ser querido durante su recuperación? Anote su experiencia en su diario.

  • Considere los principios que se encuentran en los siguientes himnos: “Santos, avanzad”, (Himnos, nro. 38); “Sé humilde” (Himnos, nro. 70); “La fe” (Himnos, nro. 68). 

Guía de apoyo: Ayuda para el cónyuge y los familiares de las personas en proceso de recuperación

Cónyuges y familias

Seleccione una sección
Introducción
1234
5678
9101112