6. Tus amigos te sostienen

“Tus amigos te sostienen, y te saludarán de nuevo con corazones fervientes y manos amistosas” (D. y C. 121:9).

Buscar apoyo en otras personas

Además de confiar en el Señor, puede resultarnos útil buscar apoyo en otras personas a la hora de enfrentarnos a las decisiones de nuestros seres queridos. No tenemos por qué sufrir solos. El presidente Henry B. Eyring dijo: “Todos seremos probados. Todos necesitamos amigos verdaderos que nos amen, nos escuchen, nos muestren el camino y nos testifiquen de la verdad para que no perdamos el compañerismo del Espíritu Santo” (“Amigos verdaderos”, Liahona, julio de 2002, pág. 32). El compartir nuestras dificultades puede resultar una experiencia incómoda y vulnerable. Muchos de nosotros sentimos temor o vergüenza por las decisiones de nuestros seres queridos y no queremos que otras personas se enteren del problema. Quizás nos preocupe que los demás nos juzguen o que juzguen a nuestros seres queridos. Es posible que nuestros seres queridos que están luchando contra una adicción nos pidan que no se lo contemos a nadie, ni siquiera a los líderes eclesiásticos. Sin embargo, es aceptable e importante que pidamos la ayuda que necesitemos o deseemos.

El Señor nos dará la guía y el apoyo que necesitemos. Él ha prometido: “Porque yo, Jehová, soy tu Dios, quien te sostiene de la mano derecha y te dice: No temas, yo te ayudaré” (Isaías 41:13). El Señor prometió que le “llevará de la mano y dará respuesta a [sus] oraciones” (D. y C. 112:10). El presidente Spencer W. Kimball nos enseñó acerca de la forma en que Dios responde a nuestras oraciones: “Dios nos tiene en cuenta y vela por nosotros; pero por lo general, es por medio de otra persona que atiende a nuestras necesidades” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Spencer W. Kimball, 2006, pág. 92). Dios ha puesto, y seguirá poniendo, a personas en nuestra vida para que nos ayuden y apoyen durante nuestras pruebas.

  • ¿Qué apoyo o ayuda cree que necesita?

  • ¿De qué forma buscará el apoyo de otras personas?

Buscar el apoyo adecuado

Es posible que no siempre tengamos una experiencia positiva al acudir a otras personas. Aunque una persona sienta amor por nosotros, quizás esté mal informada o equivocada o no pueda ayudarnos. No obstante, una mala experiencia no debería disuadirnos de buscar el apoyo que necesitemos. Es importante tener en cuenta los recursos o las personas que constituyan fuentes de ayuda apropiadas, así como el momento y la forma de compartir las dificultades personales con los demás y la forma de decidir, con prudencia, lo que podemos compartir sin problemas. A continuación se indican algunas cuestiones a plantear: ¿La persona con quien estoy compartiendo esto podrá prestarme apoyo? ¿Se preocupará por mis intereses, así como por los de mis seres queridos? ¿Respetará la confidencialidad de la información y no hará juicios de valor? ¿Es suficientemente madura y está preparada para recibir la información, o le resultará perjudicial?

  • ¿Qué obstáculos se le presentan a la hora de buscar apoyo?

  • ¿A quién siente que debe acudir para pedir apoyo?

Determinación de fuentes de apoyo

Tenga en cuenta a las siguientes personas al buscar consuelo y apoyo.

Familia

Nuestras familias pueden proporcionarnos muchísimo amor y apoyo. Una de las razones por las que el Señor nos ha dado familias es para que escuchemos y estemos disponibles cuando parezca que no se puede contar con nadie más. Los familiares de confianza podrían brindarnos el aprecio y el apoyo que necesitamos para seguir afrontando nuestros desafíos con determinación.

Amigos

Los amigos verdaderos nos acompañan en los momentos difíciles. Escuchan nuestros problemas y experiencias con comprensión y amor. Nos dan ideas y sugerencias que tal vez no se nos hayan ocurrido. Los amigos auténticos nos dirán la verdad aunque nos duela, respetarán nuestro albedrío y no nos dirán cómo debemos vivir.

Líderes del sacerdocio y de la Sociedad de Socorro

Nuestros líderes del sacerdocio y de la Sociedad de Socorro son llamados por Dios, por profecía y la imposición de manos, por aquellos que tienen la autoridad (véase (Artículos de Fe 1:5). Como representantes del Señor, pueden dedicar “su tiempo, habilidades, talentos, apoyo espiritual y emocional, y oraciones de fe para ayudar a los demás” (Manual 2: Administración de la Iglesia, 2010, 9.6.2). Nuestro amoroso Padre Celestial proporciona guía y orientación a nuestros líderes en nuestro beneficio. Los obispos, en particular, cuentan con las llaves del sacerdocio y el poder de Dios para bendecirnos. No obstante, cuando hable con los líderes de la Iglesia, tenga en cuenta que, como los líderes cuentan con distintos niveles de conocimiento, tal vez sea necesario que entiendan por lo que estamos pasando.

Mentores

Las personas que han vivido experiencias con seres queridos que han tomado malas decisiones podrían proporcionarnos ideas y guía de mucho valor. Aunque no todo lo que les haya funcionado nos sirva a nosotros, podemos aprender de su experiencia. Sus ideas y comprensión pueden ayudarnos a experimentar una mayor sanación y más paz.

Grupos de apoyo

Las reuniones de los grupos de apoyo de la Iglesia para cónyuges y familiares son de libre acceso y proporcionan un entorno confidencial en el que las personas se reúnen para compartir su fe y esperanza. Es una gran bendición el poder contar con un lugar seguro para compartir nuestros sentimientos abierta y sinceramente con otras personas que entienden estos desafíos, o están pasando por algo similar. Si no hay grupos de apoyo de la Iglesia disponibles, es posible que haya otros grupos de apoyo apropiados en la comunidad a los que podamos acudir y que proporcionen ayuda de manera acorde con los principios del Evangelio.

Ayuda profesional

Muchos de nosotros afrontamos importantes desafíos emocionales al procurar buscar paz y sanación. Si hay alguna terapia disponible, un terapeuta compasivo que respete los principios del Evangelio podría ayudarnos a afrontar las cuestiones pendientes con otro tipo de ánimo o perspectiva. No todas las personas necesitan terapia, pero resulta una opción útil conforme nos vayamos esforzando por buscar la paz y la sanación definitivas por medio del Salvador. Los obispos y otros líderes de la Iglesia cuentan con acceso a recursos que pueden resultar útiles para buscar ayuda profesional.

  • ¿Qué tipos de apoyo le han resultado más trascendentes?

  • ¿Qué tipo de apoyo le resultaría más trascendente en su vida en este momento?

  • ¿Cómo puede prestar apoyo a otras personas que estén pasando por dificultades similares?

Estudio del Evangelio

Conforme estudie los recursos que se enumeran a continuación, reflexione con espíritu de oración sobre cómo puede aplicar los principios que enseñan. 

1 Samuel 20:16–17 (Nuestros amigos pueden apoyarnos y amarnos).

Mosíah 24:13–15 (Dios nos brindará apoyo durante nuestras aflicciones).

Doctrina y Convenios 81:5 (El Señor pedirá a otras personas que nos ayuden).

Doctrina y Convenios 121:9 (Los amigos brindan apoyo y ánimo).

Henry B. Eyring, “Amigos verdaderos”, Liahona, julio de 2002, págs. 29–32.

James E. Faust, “Purificados por nuestras pruebas”, Liahona, febrero de 2006, págs. 2–7.

Ronald A. Rasband, “Lecciones especialesLiahona, mayo de 2012, págs. 80–82.

Cómo obtener o prestar apoyo para la recuperación”, Sobreponersealapornografía.org

Aprendizaje personal y aplicación

Las siguientes actividades tienen como objetivo mejorar el aprendizaje y la aplicación de estos principios. Lleve un diario que incluya sus pensamientos, sentimientos y perspectivas, así como sus planes para implementar lo que aprenda. Conforme vayan cambiando las necesidades y las circunstancias de su vida, el repetir estas actividades le brindará nuevas perspectivas.

  • Estudie los pasajes de las Escrituras de esta reseña y medite al respecto: ¿Qué aprendió? ¿Tiene personas a su alrededor que puedan acompañarle y apoyarle? ¿Qué apoyo necesita de esas personas?

  • Estudie la siguiente cita del presidente James E. Faust y medite al respecto: “Podemos recurrir a otras personas para recibir ayuda. ¿A quiénes podemos dirigirnos? El élder Orson F. Whitney (1855–1931), del Cuórum de los Doce Apóstoles, planteó esa pregunta y también dio la respuesta: ‘¿A quién dirigirnos, en días de aflicción y desastre, para recibir ayuda y consuelo?… A hombres y mujeres que han sufrido, quienes con las experiencias que han tenido con el sufrimiento traen las riquezas de su compasión y sus condolencias como una bendición para los necesitados de ahora. ¿Podrían hacerlo si ellos mismos no hubieran sufrido?’” (“Purificados por nuestras pruebas”, Liahona, febrero de 2006, pág. 5). ¿Qué ayuda podría prestarle alguien que haya vivido una situación similar a la suya? ¿Conoce a alguien que haya pasado por una situación similar y a quien pueda acudir? Plantéese pedir a los líderes locales, como su obispo, líder del cuórum o presidenta de la Sociedad de Socorro, que le pongan en contacto con alguien que haya superado retos similares.

  • Estudie el discurso del presidente Henry B. Eyring titulado “Amigos verdaderos” y el discurso del élder Ronald A. Rasband titulado “Lecciones especiales”, y medite al respecto. ¿Qué principios ha aprendido? ¿Cómo puede servirle de ayuda el apoyo de los demás? ¿Qué fuentes de apoyo tiene a su disposición? ¿Qué se siente inspirado a hacer?

  • Medite sobre los principios que se encuentran en los siguientes himnos: “Señor, yo te seguiré” (Himnos, nro. 138); “Tú me has dado muchas bendiciones, Dios” (Himnos, nro. 137); “Amad a otros” (Himnos, nro. 203).

Guía de apoyo: Ayuda para el cónyuge y los familiares de las personas en proceso de recuperación

Cónyuges y familias

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