8. Sea firme e inmutable

“Por lo tanto, cuantos han llegado a este punto, sabéis por vosotros mismos que son firmes e inmutables en la fe, y en aquello con lo que se les ha hecho libres” (Helamán 15:8).

Establecer límites para protegernos a nosotros y a nuestra familia

Con frecuencia nos sentimos divididos entre apoyar a nuestros seres queridos e intentar satisfacer nuestras necesidades de bienestar y seguridad, en particular cuando nuestros seres queridos continúan luchando contra conductas destructivas. Queremos mostrarles amor y, al mismo tiempo, protegernos a nosotros y a otras personas. Aprender a amarnos y protegernos no solo será vital para que sigamos entendiendo cuál es nuestro valor individual, sino que también constituirá una bendición para nuestros seres queridos.

Establecer límites significa que marcamos una frontera o un límite alrededor de determinadas acciones o personas, y luego no permitimos que otras personas lo rebasen. Entender este concepto y ser capaces de establecer límites nos ayuda a evitar sentirnos como víctimas.

Los límites que establecemos nos ayudarán a satisfacer nuestras necesidades espirituales, emocionales y físicas y, en definitiva, nos ayudarán a sentirnos seguros y en paz. Necesitamos sentirnos seguros y encontrarnos bien para poder amar y servir plenamente a los demás. Sin embargo, cuando nuestras necesidades no se cubren adecuadamente, tenemos la responsabilidad de hablar con nuestros seres queridos de forma que puedan ejercer su albedrío para decidir si van a ayudarnos o no.

  • ¿En qué manera sus límites le ayudan a sentirse seguro y encontrarse bien? ¿Cómo le ayudan a demostrar amor por usted mismo y por otras personas?

Ser abierto y franco

Puede resultar difícil ser abierto y franco con nuestros seres queridos acerca de nuestro dolor y cómo necesitamos su ayuda. Sin embargo, nuestra vulnerabilidad nos ayuda a ser más genuinos y ayuda a nuestros seres queridos a relacionarse mejor con nosotros. Si nuestros seres queridos siguen sobrepasando nuestros límites porque nos tratan mal o no nos aman como resultado de sus decisiones, la mejor medida que podemos tomar es aplicar las consecuencias. El presidente Russell M. Nelson enseñó que “el verdadero amor por el pecador puede dar lugar a valientes confrontaciones, no al consentimiento. El verdadero amor no aprueba el comportamiento autodestructivo” (“Llena nuestro corazón de tolerancia y amor”, Liahona, julio de 1994, pág. 81).

Tenemos la responsabilidad de establecer límites y comunicarlos claramente, crear reglas y hacer que nuestros familiares sean responsables de las decisiones que toman. No hacemos esto para controlar a los demás, sino para minimizar su impacto negativo y ayudar a nuestras familias a seguir estando seguras y bien. Además, el establecimiento de límites nos ayuda a recordar nuestro valor como hijos de Dios y a saber que merecemos amor y bondad en nuestra vida. Muchos cónyuges y familiares descubren que cuando comunican abiertamente sus sentimientos y experiencias y luego establecen límites y consecuencias firmes, sus seres queridos comprenden mucho mejor los efectos dañinos de sus actos y decisiones. El experimentar esas consecuencias puede brindarles la motivación que necesitan para sanar y recuperarse. Asimismo, el establecimiento de límites puede ayudar a invitar al Espíritu a nuestro hogar y a la vida de nuestros familiares, porque nos ayudará a ser abiertos, sinceros, humildes y firmes, y permite a nuestros seres queridos ejercer mejor su albedrío individual.

  • ¿En qué manera el ser sincero y abierto en su relación con su ser querido ha sido una bendición para su vida?

  • Si no se ha sentido capaz de ser tan abierto o sincero con su ser querido como le gustaría, ¿qué puede hacer para comunicarse con mayor franqueza?

Aplicar las consecuencias cuando se sobrepasa un límite

Si nuestros seres queridos siguen sin respetar nuestros límites, debemos aplicar las consecuencias. Al hacerlo, debemos buscar la guía del Señor. El Espíritu puede ayudarnos a saber qué es lo mejor para nuestros seres queridos y para nosotros. No hay una única manera válida para todos.

Sin embargo, existen ciertos principios que pueden guiarnos a la hora de fijar límites y consecuencias para nuestros familiares. Por ejemplo, los límites y las consecuencias deben basarse en el principio del albedrío: deben centrarse en lo que podemos hacer y haremos, en vez de en lo que queremos o esperamos que hagan los demás. Los límites y las consecuencias deben ser claros y precisos. Se deben inspirar en el amor y comunicarse con amor, no con ira ni como castigo. Podrían incluir una consecuencia natural de las medidas tomadas. Podemos empezar con límites sencillos y específicos que podamos llevar a cabo. Por ejemplo, un límite adecuado para empezar es insistir en que nuestro hogar esté libre de pornografía, sustancias perjudiciales o influencias negativas. Si nuestros seres queridos no respetan alguno de esos límites, entonces debemos aplicar las consecuencias correspondientes. De esta manera, ellos sabrán que tenemos límites y que no permitiremos ninguna conducta inapropiada.

El Evangelio nos enseña un modelo de nuestro Padre, que nos proporciona mandamientos y luego aplica consecuencias si no los cumplimos. Por ejemplo, las Escrituras nos enseñan que, si desobedecemos los mandamientos, no podemos contar con el Espíritu como compañero constante (véase Mosíah 2:36). En nuestra vida, el establecimiento de límites con respecto al mal comportamiento de nuestros seres queridos nos recuerda que merecemos ser tratados con amor y respeto. Ellos deben entender que nuestros límites están relacionados con nuestra obligación de guardar el segundo gran mandamiento: amarnos a nosotros mismos como a nuestro prójimo (véase Mateo 22:39). 

Conviene anticipar que los límites se van a ver cuestionados y que será necesario permitir las consecuencias, pero recuerde que los errores también son ocasiones de aprender. Si establecemos una consecuencia para un acto determinado, deberá ser algo que estemos dispuestos a cumplir, y podamos cumplir, con espíritu de amor y aprendizaje. Debemos fijar límites y consecuencias con prudencia, en armonía con el Evangelio y con la guía del Santo Espíritu. Asimismo, podemos pedir ayuda y consultar a una persona de confianza que nos apoye, a un líder de la Iglesia o a un terapeuta profesional. Esto nos permite evaluar nuestro pensamiento y estar alerta ante cualquier límite o consecuencia que no esté motivado por principios verdaderos y amorosos.

El Señor nos ayudará y sostendrá al fijar límites y aplicar consecuencias para la seguridad y el bienestar de nuestra familia. Al hacerlo, Su influencia brindará más paz a nuestra vida y a la de nuestros seres queridos.

  • ¿En qué manera los límites y las consecuencias pueden ayudarle a usted y a su ser querido a recuperarse y sanar?

  • ¿Cuáles son algunas de las consecuencias que se pueden aplicar si su ser querido sobrepasa un límite?

  • ¿Cómo puede reaccionar adecuadamente a un ser querido que incumple reiteradamente los límites que usted ha fijado?

Hacer lo que podamos para preservar nuestras relaciones

El dolor que sentimos como consecuencia de las decisiones de un ser querido puede parecer insoportable. Tal vez nos preguntemos: “¿Cuánto más podré soportarlo?”. A veces, separarnos de nuestros seres queridos o, incluso, poner fin a nuestra relación con ellos, pareciera ser la única opción de alivio. Por otro lado, debemos hacer todo lo razonablemente posible por preservar las relaciones con nuestros familiares.

Los profetas y apóstoles, tanto antiguos como modernos, han enseñado reiteradamente la santidad del matrimonio y la familia. El élder M. Russell Ballard enseñó:

“Hoy día hago un llamado a los miembros de la Iglesia y a padres, abuelos y parientes dedicados de todas partes, para que vivan de acuerdo con esta gran proclamación, que hagan de ella un estandarte similar al ‘estandarte de la libertad’ del general Moroni, y que se comprometan a vivir mediante sus preceptos…

“En el mundo actual, en el que la agresión de Satanás contra la familia es tan común, los padres deben hacer todo lo que les sea posible por fortalecer y defender a sus familias” (“Lo más importante es lo que perdura”, Liahona, noviembre de 2005, págs. 42, 43).

Debemos procurar la dirección y fortaleza del Señor para sostenernos mientras nos esforzamos por conocer Su voluntad con respecto a nuestras relaciones familiares.

  • ¿Qué puede hacer para demostrar que está comprometido en su relación mediante el mantenimiento de unos límites claros?

  • ¿En qué manera el mantenimiento de límites le ayuda a conservar su autoestima?

Admitir que no es preciso tolerar la conducta abusiva de nuestros seres queridos

Cualquier abuso que vivamos a manos de nuestros seres queridos es inaceptable. “Se entiende por abuso el maltrato físico, emocional, sexual o espiritual que ejercen los demás. No solo perjudica al cuerpo, sino que puede afectar profundamente a la mente y al espíritu, destruyendo la fe y provocando confusión, duda, falta de confianza, culpa y temor” (Responding to Abuse: Helps for Ecclesiastical Leaders, 1995, pág. 1). En ocasiones, las personas que sufren una conducta compulsiva participan en conductas abusivas. Si bien oramos para que nuestro corazón rebose de “tolerancia y amor” (“Hoy con humildad te pido”, Himnos, nro. 102), sabemos que el Señor no espera ni desea que toleremos el abuso. Es importante que tomemos las medidas necesarias para proteger nuestro bienestar, mantenernos seguros y detener el abuso. Es posible que necesitemos procurar ayuda de nuestro Padre Celestial, de los líderes de la Iglesia y de personas de nuestra confianza acerca de cómo protegernos.

En algunos casos, la separación y el divorcio son justificables. El élder Dallin H. Oaks ha declarado:

“Sabemos que muchos de ustedes son víctimas inocentes: miembros cuyos excónyuges continuamente faltaron a los convenios sagrados o abandonaron o rehusaron llevar a cabo responsabilidades del matrimonio por largo tiempo. Los miembros que han experimentado este tipo de abuso saben por experiencia propia que hay algo peor que el divorcio.

“Cuando un matrimonio está muerto y no tiene esperanza de renacer, es necesario tener un medio para darle fin” (véase “El divorcio”, Liahona, mayo de 2007 págs. 70–71).

Al considerar la separación o el divorcio, suele resultar útil procurar el consejo de líderes de la Iglesia y de otras personas. Sin embargo, se trata de una decisión personal que tomamos con la guía del Señor.

  • ¿De qué manera puede responder adecuadamente a un ser querido que se comporta de forma abusiva?

Estudio del Evangelio

Conforme estudie los recursos que se enumeran a continuación, reflexione con espíritu de oración sobre cómo puede aplicar los principios que enseñan. 

Moroni 8:16 (“El amor perfecto desecha todo temor”).

Doctrina y Convenios 1:3132 (El Señor no puede considerar el pecado con el más mínimo grado de tolerancia, pero nos perdonará si nos arrepentimos).

John K. Carmack, “Cuando los hijos se van por mal camino”, Liahona, marzo de 1999, págs. 29–37.

Russell M. Nelson, “Llena nuestro corazón de tolerancia y amor”, Liahona, julio de 1994, págs. 78–81.

Dallin H. Oaks, “El divorcio”, Liahona, mayo de 2007, págs. 70–73.

Dallin H. Oaks, “El amor y la ley”, Liahona, noviembre de 2009, págs. 26–29.

Dieter F. Uchtdorf, “Continuemos con paciencia”, Liahona, mayo de 2010, págs. 56–59.

Las responsabilidades familiares”, Principios del Evangelio, 2009, págs. 235–240.

Cómo enfrentar los desafíos en el matrimonio”, Matrimonio y Relaciones Familiares: Manual para el instructor, 2001, págs. 21–25.

 

Aprendizaje y aplicación personal

Las siguientes actividades tienen como objetivo mejorar el aprendizaje y la aplicación de estos principios. Lleve un diario que incluya sus pensamientos, sentimientos y perspectivas, así como sus planes para implementar lo que aprenda. Conforme vayan cambiando las necesidades y las circunstancias de su vida, el repetir estas actividades le brindará nuevas perspectivas.

  • Lea y medite el discurso del élder Dallin H. Oaks titulado “El amor y la ley”, y el discurso del élder Russell M. Nelson titulado “Llena nuestro corazón de tolerancia y amor”, y busque principios relacionados con establecer límites y mostrar amor. Considere los límites que ha establecido o que piensa establecer y evalúelos bajo el prisma de estos principios del Evangelio. Anote en su diario pensamientos e ideas para poner en práctica estos principios.

  • Considere hablar con alguien de su confianza acerca de su situación actual, como por ejemplo, un líder de la Iglesia o alguien con experiencia personal o profesional relacionada con la situación que esté viviendo usted. Delibere en consejo con dicha persona en cuanto a qué límites y consecuencias podrían ser necesarios y estar justificados. Además, procure la guía de nuestro Padre Celestial a través de la oración. ¿Qué medidas se siente inspirado a tomar?

  • Lea y medite el discurso del élder John K. Carmack “Cuando los hijos se van por mal camino”. Piense en maneras en cómo los padres muestran amor sin condonar el pecado. ¿Qué principios del discurso se aplican a su situación particular? Esboce un plan de acción siguiendo las impresiones que reciba.

  • Considere los principios que se encuentran en los siguientes himnos y canciones: “Escojamos lo correcto” (Canciones para los niños, pág. 82); “El Señor me dio un templo” (Canciones para los niños, pág. 73); “Hoy con humildad te pido” (Himnos, nro. 102); “Cuando hay amor” (Himnos, nro. 194); “Father, Cheer Our Souls Tonight” (Hymns, nro. 231); “Haz tú lo justo” (Himnos, nro. 154).

Guía de apoyo: Ayuda para el cónyuge y los familiares de las personas en proceso de recuperación

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