9. Hemos renunciado a lo vergonzoso

“… renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad, recomendándonos a nosotros mismos a toda conciencia humana delante de Dios” (2 Corintios 4:2).

Fomentar la confianza

Las malas decisiones prosperan en el secretismo y se nutren del engaño. Hay un momento decisivo en la vida de nuestros seres queridos cuando reconocen la manera en que el secretismo y el engaño contribuyen a sus decisiones equivocadas. Cuando nuestros seres queridos nos mienten, nos engañan y restan importancia a su conducta, perdemos la confianza en ellos, y sin confianza resulta difícil superar el miedo y la preocupación por lo que ellos puedan estar haciendo en nuestra ausencia. Por ejemplo, si nos dicen que van a ir a la tienda, tal vez nos preguntemos si nos estarán mintiendo porque en realidad tienen la intención de hacer algo inapropiado. Esa falta de confianza crea barreras en nuestra comunicación y relación. Podemos encontrarnos preocupándonos constantemente acerca de lo que nuestros seres queridos puedan estar haciendo y tomar medidas para supervisar su conducta. 

Si bien tal vez no lleguemos a confiar plenamente en ellos, sí podemos confiar en el Señor y en Su protección, ya que Él nos ayuda de manera eficaz a hacer frente a nuestras muchas preocupaciones y temores; por medio de Su Espíritu nos brinda una certeza que nos ayuda a encontrar paz y esperanza. Nefi declaró: “¡Oh Señor, en ti he puesto mi confianza, y en ti confiaré para siempre!” (2 Nefi 4:34; véase también Alma 58:11). 

  • ¿Cómo le ayuda su confianza en el Señor cuando le cuesta confiar en su ser querido?

Fomentar la sinceridad de nuestros seres queridos

Para muchos de nosotros, descubrir las malas decisiones de nuestros seres queridos es causa de conmoción y alarma. Como es natural, tenemos muchas preguntas sobre sus actos y conductas. ¿En qué medida se nos ha engañado? ¿Qué otras cosas desconocemos? Estamos ansiosos por tener respuestas y averiguar la verdad. A menudo nuestros seres queridos niegan lo que les sucede o están tan avergonzados que solo comparten muy poca información. Si bien es de vital importancia que ellos sean sinceros y responsables por lo que han hecho, revelar todo lo sucedido suele ser un proceso que requiere tiempo, especialmente cuando se han seguido patrones de secretismo y engaño durante largos períodos.

Resulta difícil enterarse de todas las cosas secretas y dolorosas que han hecho nuestros seres queridos y tal vez no queramos saberlas o no nos sintamos listos para oírlo todo; podría resultar doloroso y perjudicial enterarnos de ciertos detalles específicos. Si bien es esencial que conozcamos los hechos, todo debe hacerse “con prudencia y orden” (Mosíah 4:27). Las circunstancias de cada persona difieren en cuanto a lo detallada que se precise que sea la verdad. Un obispo, un amigo, un consejero y, por encima de todo, el Espíritu, pueden ayudarnos a equilibrar lo que necesitamos saber y lo que podría llegar a hacernos daño. Aun cuando nos sintamos enojados o heridos por los hechos que comparten nuestros seres queridos, es importante que no actuemos con ira ni avergonzados de ellos. Recuerde que revelar esa información forma parte de la recuperación y la sanación, y que nuestros seres queridos tal vez ya estén sintiendo vergüenza y aversión propia, lo cual tendrán que superar a medida que avanzan hacia la recuperación. 

  • ¿Cuántos detalles necesitaría conocer usted para establecer un cimiento de confianza?

  • ¿Cómo decidirá lo que es importante saber y lo que debe quedar sin decir? 

Mantener una comunicación regular

Puede que nuestros seres queridos se muestren vacilantes o que no estén dispuestos a hablar con nosotros de sus problemas y dificultades. Del mismo modo, tal vez no nos sintamos cómodos compartiendo nuestros sentimientos con ellos. Aun cuando podría resultar difícil, siempre podemos encontrar la manera de ser abiertos y francos con ellos. Tanto ellos como nosotros nos beneficiaremos de la conversación regular acerca de la trayectoria hacia la recuperación y la sanación, lo cual incluye analizar momentos o circunstancias en las que nuestros seres queridos puedan sentirse tentados o tener una recaída. El élder Richard G. Scott dijo: “El esposo no debe tener asuntos privados que mantenga en secreto de su esposa. El compartir mutuamente todo sobre la vida personal es un poderoso seguro espiritual” (véase “La santidad de la mujer”, Liahona, julio de 2000, pág. 45).

Podría resultar difícil saber cuándo, cuán a menudo y qué clase de cosas deberíamos pedir a nuestros seres queridos que compartan con nosotros. El método y la frecuencia de nuestra comunicación puede variar atendiendo a si somos un cónyuge, el padre de un menor o el de un adulto. Reiteramos que un obispo, un amigo o un consejero pueden ayudarnos a encontrar el equilibrio adecuado. La comunicación franca y sincera supone el comienzo de la recuperación de la confianza. Cuando hablamos pacientemente con nuestros seres queridos, si ellos están dispuestos a hacerlo, el Espíritu nos guiará y nos brindará apoyo.

  • ¿Cómo ha bendecido su relación con su ser querido la comunicación regular, franca y sincera?

  • ¿En qué aspectos específicos pueden mejorar la comunicación usted y su ser querido?

Recuperar la confianza

Es posible que nuestros seres queridos tengan que aprender de nuevo a ser honrados y dignos de confianza. Si bien tal vez digan lo que se espera de ellos, es más importante observar sus actos. Esto puede ayudarnos a entender la sinceridad de sus esfuerzos por recuperarse. Tal vez no estén dispuestos a hacer lo necesario para recuperarse, o puede que recaigan. En tales casos podemos optar por ser pacientes y amarlos sin ofrecerles todavía nuestra plena confianza.

Esta aumentará al verles acercarse más al Señor y al progresar diligentemente hacia la recuperación. Cuando sean sinceros con nosotros en cuanto a los malos tiempos, podemos empezar a creer que también lo son en cuanto a los buenos. El Espíritu nos ayudará a entender cuándo podemos volver a confiar; un proceso que puede suceder de manera gradual.

En algunos casos, tal vez sintamos que nunca volveremos a confiar porque nos han hecho mucho daño. Aun cuando nuestros seres queridos sean francos y fiables, nuestro temor y enojo puede impedirnos ofrecer esa confianza. Esta es otra de las cargas que podemos cederle al Señor, pues Su consuelo y apoyo puede sanar nuestro corazón y hacer posible que volvamos a confiar en ellos cuando se ganen dicha confianza.

  • ¿De qué manera nos puede ayudar el Salvador a recuperar la confianza?

  • ¿Qué pasos futuros deberá dar en el proceso de recuperar la confianza?

Estudio del Evangelio

Conforme estudie los recursos que se enumeran a continuación, reflexione con espíritu de oración sobre cómo puede aplicar los principios que enseñan. 

Santiago 1:19–20 (Seamos prestos para escuchar, y lentos para hablar y enojarnos).

Santiago 3:2 (Un hombre perfecto no ofende a los demás con sus palabras).

Mosíah 2:32; 3 Nefi 11:29 (Cuidémonos de la contención, pues no es del Señor).

Alma 12:14 (Nuestras palabras nos condenarán).

Doctrina y Convenios 51:9 (Trátense honradamente todos los hombres).

Doctrina y Convenios 136:23–24 (Tiendan nuestras palabras a edificarnos unos a otros).

Rosemary M. Wixom, “Las palabras que expresamos”, Liahona, mayo de 2013, págs. 81–83.

Comunicación”, El matrimonio eterno, Manual para el alumno (Sistema Educativo de la Iglesia, 2003), págs. 62–68.

Aprendizaje y aplicación personal

Las siguientes actividades tienen como objetivo mejorar el aprendizaje y la aplicación de esos principios. Lleve un diario que incluya sus pensamientos, sentimientos y perspectivas, así como sus planes para implementar lo que aprenda. Conforme vayan cambiando las necesidades y las circunstancias de su vida, el repetir estas actividades le brindará nuevas perspectivas.

  • Estudie el capítulo titulado “Comunicación” del manual El matrimonio eterno (páginas 62–68). ¿Qué aprende acerca de la confianza? ¿Qué necesitaría su ser querido para recuperar la confianza de usted? ¿Qué se siente inclinado a hacer?

  • Lea el artículo de Randy Keyes titulado “Deliberar juntos en el matrimonio” (Liahona, junio de 2012, págs. 24–27), o el artículo de Val Johnson titulado “Cómo recibir el Espíritu por medio de la deliberación en consejohttps://providentliving.lds.org/resources/ensign_obtaining-the-spirit-through-counseling-together?lang=spa. ¿Qué aprende acerca de la importancia de deliberar con su ser querido? De los principios que aprenda, ¿cuáles podrían serle útiles? ¿Qué cambios hará para que usted y su ser querido deliberen juntos de manera más eficaz?

  • Estudie los pasajes de las Escrituras mencionados más arriba y medite al respecto. ¿Qué le enseñó el Espíritu? ¿Cómo puede comunicarse mejor con su ser querido? ¿Qué cambios siente que debe hacer?

  • Considere los principios que se encuentran en los siguientes himnos: “Nuestra mente se refleja” (Himnos, nro. 178); “Soy un hijo de Dios” (Himnos, nro. 196); “Hazme andar en la luz” (Himnos, nro. 198).

Guía de apoyo: Ayuda para el cónyuge y los familiares de las personas en proceso de recuperación

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