Guía de apoyo: Ayuda para el cónyuge y los familiares de las personas en proceso de recuperación

Introducción

Guía de apoyo: Ayuda para el cónyuge y los familiares de las personas en proceso de recuperación

Esta guía ofrece apoyo y recursos para los cónyuges y familiares de las personas que presentan conductas compulsivas. El propósito de esta guía es recalcar los principios y la doctrina del Evangelio que pueden ayudar al cónyuge o a los familiares a hallar paz y sanación mediante el poder de Jesucristo y Su expiación. Esta guía no incluye una lista preceptiva de pasos que conducirán a la sanación de las personas, más bien le ayudarán a aprender y a aplicar los principios del Evangelio. No tiene que estudiar los principios en orden secuencial, pero sí debe estudiar todos los principios de la guía y centrarse en los que considere más importantes para usted. Conforme estudie, el Espíritu puede dirigirle a aplicar esos principios de las maneras más útiles y significativas para su situación. A lo largo de este proceso, usted obtendrá un mejor entendimiento de los principios del Evangelio, se le presentarán ideas específicas que le ayudarán a usted y a sus seres queridos y encontrará mayor paz y sanación.

Obtener esperanza

Si tiene a un ser querido que está atrapado en conductas compulsivas, es posible que usted se sienta desanimado, dolido o desesperado. Quizás se preocupa acerca de las consecuencias importantes que parecen avecinarse sobre usted y su ser querido. Quizás solo se sienta preocupado y desea ayudar. No importa cuáles sean sus circunstancias, “para Dios todo es posible” (Mateo 19:26). El presidente Dieter F. Uchtdorf ha dicho: “Puede que haya algunos de ustedes que sientan que los invade la oscuridad; quizás se sientan agobiados por la preocupación, el miedo y la duda. Para ustedes y para todos nosotros, repito una verdad hermosa y certera: la luz de Dios es real. ¡Está a disposición de todos! Da vida a todas las cosas [véase D. y C. 88:11–13]. Tiene el poder para atenuar la punzada de la herida más profunda; puede ser un bálsamo sanador para la soledad y la enfermedad de nuestra alma. En los surcos de desesperación, puede sembrar las semillas de una esperanza más resplandeciente. Puede alumbrar los valles de dolor más profundos, iluminar el sendero que tenemos por delante y guiarnos a través de la más oscura noche hasta llegar a la promesa de un nuevo amanecer” (“La esperanza de la luz de Dios”, Liahona, mayo de 2013, pág. 75).


 

Encontrar paz al venir al Salvador

A menudo centramos nuestros esfuerzos más desesperados para tratar de ayudar a quienes amamos. Sin embargo, también necesitamos la ayuda del Señor y Él nos hace una seña de que vengamos a Él y seamos sanados (véase 3 Nefi 9:13). Nuestra prioridad debe ser acercarnos más al Señor en forma individual. Debemos poner nuestras cargas a Sus pies, confiar en Su poder habilitador y esperar en Él con paciencia. Al hacerlo así, Él nos socorrerá y experimentaremos Su luz y esperanza en nuestra vida. Esto nos colocará en una mejor posición para apoyar a nuestros seres queridos. Sin importar lo que ellos elijan hacer, la paz y la esperanza del Salvador podrán estar con nosotros. El presidente Howard W. Hunter dijo: “La paz puede llegar a una persona únicamente mediante una entrega incondicional: la entrega a Aquel que es el Príncipe de Paz, que tiene el poder de conferir la paz”. Se puede vivir en un entorno bello y tranquilo pero, a causa de disensiones y discordias internas, encontrarse en un estado de perturbación constante. Por otro lado, uno puede hallarse en medio de una destrucción completa y del derramamiento de sangre que produce la guerra y aun así tener la serenidad de una paz indescriptible. Si miramos al hombre y el rumbo que sigue el mundo, observamos conmoción y confusión. Si tan solo nos volvemos a Dios, hallaremos paz para el alma inquieta” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, Howard W. Hunter, 2015, pág. 59). Nuestra trayectoria hacia la sanación y la paz comienza con volver nuestro corazón y nuestra voluntad al Señor.

Confiar en el Salvador

El Evangelio nos enseña que todos somos responsables de nuestros propios actos y no de los actos de los demás. A fin de sanar completamente, debemos deshacernos por completo de toda culpa innecesaria y responsabilizar a nuestros seres queridos de sus elecciones. Es natural que sintamos que las malas decisiones de nuestros seres queridos de alguna manera son culpa nuestra, pero esos sentimientos son erróneos. Es posible que nos preocupemos de aquellas cosas que podíamos haber hecho mejor o de manera diferente. Quizás supongamos que podíamos haber impedido que se produjeran esas malas decisiones. Sin embargo, la verdad es que no somos responsables de las malas decisiones de nuestros seres queridos. Solo somos responsables de la forma en la que respondemos a sus elecciones.

Una parte esencial de nuestra sanación es llegar a aceptar y entender que nuestros seres queridos son responsables de su propia recuperación y sanación. Con demasiada frecuencia, nosotros también suponemos, en forma equivocada, que debemos resolver sus problemas. Quizás tememos que a menos que tomemos el control, la situación seguirá empeorando. Aunque nuestros esfuerzos puedan ser útiles —y a veces les salven la vida— son nuestros seres queridos los que deben venir al Señor, arrepentirse, ser limpios y recibir la sanación por medio de Él. Sencillamente no podemos hacer eso por ellos y nuestros intentos por coaccionar o controlar sus elecciones pueden en realidad impedir o demorar su recuperación. Si entendemos que no somos responsables y que no podemos corregir las decisiones de nuestros seres queridos, hemos dado un importante paso hacia nuestra propia sanación.

Hacer con buen ánimo lo que esté a nuestro alcance

Cuando los primeros santos pasaban pruebas y persecuciones, el profeta José Smith les dio este consejo: “Por tanto… hagamos con buen ánimo cuanta cosa esté a nuestro alcance; y entonces podremos permanecer tranquilos, con la más completa seguridad, para ver la salvación de Dios y que se revele su brazo” (D. y C. 123:17). Así como esos primeros santos perseveraron, podemos lograr mucho al trabajar con paciencia para mejorar nuestra situación y brindar ayuda a nuestros seres queridos. Podemos tender la mano para pedir ayuda a los demás, asistir a reuniones de grupos de apoyo, aprender más sobre las conductas compulsivas y la sanación, y establecer límites para que no permitamos las malas decisiones de las personas a quienes amamos. Además, podemos aprender la forma de confiar en el Señor, aunque sintamos que nuestro corazón se parta. Conforme hagamos nuestra parte, el Señor nos tenderá la mano y logrará más en nuestras circunstancias de lo que jamás podríamos hacerlo solos.

Recibir gloria en lugar de ceniza

Es posible que nos resulte difícil creer que nuestro dolor, pesar, preocupación y enojo puedan sanarse. Sin embargo, el profeta Isaías enseñó: “… el Señor… me ha enviado… a ordenar que a los que están de duelo en Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, aceite de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar de espíritu apesadumbrado” (Isaías 61:1, 3). Conforme nos volvamos al Señor, la paz y el consuelo que Él nos ofrece pueden en verdad obrar milagros. Es posible que no nos sintamos agradecidos por el dolor y las dificultades, pero podemos sentir gozo y gratitud al llegar a conocer el amor y el poder expiatorio del Salvador a través de las experiencias difíciles. El Salvador puede usar nuestras pruebas para purificar nuestro corazón (véase Mosíah 4:2) y puede darnos gloria en lugar de cenizas. Podemos avanzar con fe en que nuestras pruebas actuales y todas las pruebas que tengamos en la vida terrenal, “[nos] servirán de experiencia, y serán para [nuestro] bien” (D. y C. 122:7).

Entender cómo se ha organizado cada sección de esta guía

Cada sección de esta guía se ha dividido en las siguientes subsecciones principales.

Principio clave

Esta sección presenta un principio del Evangelio o una idea clave e incluye preguntas para ayudarle a considerar la mejor manera de aplicar ese principio o idea en su vida.

Estudio del Evangelio

Esta sección contiene pasajes de las Escrituras adicionales y discursos de la Iglesia para el estudio personal. Las Escrituras enseñan que las palabras de Cristo le dirán todas las cosas que debe hacer (véase 2 Nefi 32:3).

Aprendizaje y aplicación personales

Esta sección está compuesta por actividades diseñadas para ayudarle a aprender y aplicar estos principios. Su propósito es ofrecerle oportunidades para reflexionar y estudiar los principios del Evangelio y la forma en la que podrían aplicarse a usted en forma específica. Al estudiar, lleve un diario para anotar sus pensamientos, sentimientos e impresiones. 

Entender cómo se debe utilizar esta guía

Esta guía se ha de utilizar en las reuniones de grupo de apoyo para cónyuges y familiares y también se puede utilizar para el estudio individual. Asistir a las reuniones de apoyo le ayudará a encontrar mayor paz y esperanza. Visite arp.lds.org para obtener más información.

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